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Mostrando las entradas etiquetadas como San Juan de la Cruz

SAN JUAN DE LA CRUZ DESCUBRIDOR DE MARÍA Y JOSÉ ...

  Y sintiendo las soberanas mercedes aquí “¡Cómo se derretirá en su amor! ¡Cómo agradecerá ella viendo estos pechos de Dios abiertos para sí con tan soberano y largo amor! Sintiéndose puesta entre tantos deleites, entrégase toda a sí misma a él, y dale también los pechos de su voluntad y amor, y sintiéndolo, pasando en su alma al modo que la esposa lo sentía en los Cantares hablando con su Esposo, en esa manera: Yo para mi amado y la conversión de él para mí. Ven Amado mío…(Cant7,10-13), esto es, los deleites y fuerzas de mi voluntad emplearé en servicio de tu amor; y por pasar así estas dos entregas del alma y de Dios, las refiere en esta canción 27:             Allí me dio su pecho…. En esta canción cuenta la esposa la entrega que hubo de ambas las partes en este espiritual desposorio, matrimonio de ella y de Dios, diciendo que en aquella interior bodega de amor se juntaron en comunicación de él a ella, dá...

SAN JUAN DE LA CRUZ DESCUBRIDOR DE MARÍA Y JOSÉ ...

                 Que la Virgen María fue agraciada con este alto estado san Juan de la Cruz lo dice explícitamente; “Tales eran (las obras y ruego) de la gloriosísima Virgen Nuestra Señora, la cual, estando desde el principio levantada a ese alto estado, nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura, ni por ella se movió, sino siempre su moción fue por el Espíritu Santo” (3Sub 2,10).  De san José la deducimos de la regla que establece el Papa León XIII que Dios dio por esposo a la Virgen María a san José no solo para que guardase su virginidad y honestidad sino también para que participase de su Excelsa grandeza ( Quamquam pluries, n. 3.) Palabras que cita el Papa san Juan Pablo II en su Carta Apostólica Redemptoris Custos , n. 20. Todas las maravillas que cuenta san Juan de la Cruz de la unión por amor en el matrimonio espiritual, y son tantas, hay que verlas particularmente en María y José, pues de todas goza...

SAN JUAN DE LA CRUZ DESCUBRIDOR DE MARÍA Y JOSÉ

       Con el más profundo agradecimiento al P. Román por este precioso ramo de flores con el perfume de María y José acompañando en esta Navidad al Niño Dios. Flores carmelitanas, recogidas en un jardín tan sublime cual es, el del Cantico espiritual y la Llama de amor viva del angelical San Juan de la Cruz ¡Qué necesidad tenemos en estos días de no quedarnos con la única referencia, extendida por doquier, de la vida sencilla, sencillísima digo yo, pero olvidándonos de los abismos de amor que vivió la Familia de Nazaret ! Abismos de amor que el místico doctor nos abre las puertas para enmudecer ante el insondable vivido por el alma de José y muy especialmente por el de la Madre de Dios.  Repetidas gracias P. Román De la Virgen María y san José sabemos por los evangelios cosas admirables, maravillosas: que María es la Madre de Jesús, de Dios, y san José su padre por su matrimonio con María. Un matrimonio único, en el que los dos son vírgenes con voto y pro...

EL ADVIENTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ

                    Ya viene el Adviento. Ya viene a la memoria San Juan de la Cruz, cuya fiesta celebramos en pleno Adviento y que con tanta hondura y exteriorización lo celebraba.   Adviento significa advenimiento y espera de Jesús. Siempre el centro es Jesucristo. Él es el principio y el fin de todo, el Alfa y la Omega. No celebramos una espera cualquier y sin más, es la espera de Jesucristo, nada menos que de Jesucristo ¿me doy cuenta de lo que significa que Jesucristo venga a mi mundo, a mi casa, a mi familia, a mí mismo?   Adviento significa tiempo litúrgico de preparación, de cuatro semanas, y adviento significa especialmente unas actitudes interiores de espera de Jesús, y en este sentido todas la vida es adviento, porque durante toda la vida tenemos que vivir estas actitudes preparatorias para la venida del Señor. Decía  Isabel de la Trinidad  en una carta a un seminarista : " me entusiasma este pens...

EL ADVIENTO DE MARÍA (2 de 3)

                      También a nosotros Dios nos da el don de la fe. María camina guiada por la fe que es amor. Sólo se camina hacia el otro, creyendo en él, cuando se ama. El amor pone alas en los pies. El amor le dice a María que en aquel niño que espera esta la fuente del amor verdadero y total. El amor le descubre el misterio y el amor se lo hace acoger plenamente María camina guiada por la fe que es esperanza. Vivimos en un mundo donde hemos desvirtuado la esperanza. Tenemos tantas cosas, que se agua la esperanza, porque la esperanza es de las cosas que no se poseen. Y cuando esperamos, esperanzamos cosas, esperamos bienes de este mundo, ¿pero esperamos de verdad a Dios? Porque la esperanza consiste precisamente en dos aspectos:  a) esperar a Dios                        ...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (20)

Y es que todos los actos de la vida de Jesucristo, que preceden su pasión y muerte son también redentores. Teándricos los llaman los teólogos, es decir, actos realizados por la persona divina de Jesucristo: Teo, en la naturaleza humana: Ándricos. Un solo acto de Jesucristo bastaba para salvarnos porque en Jesucristo no hay más que una persona, la divina, el Hijo de Dios, la única responsable de todos sus actos, por eso en Jesús no puede haber pecado. Y en esos actos salvadores interviene san José y con su sufrimiento, tales como: 

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (19)

Los desposorios de la Virgen y San José          © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza San José en el Decreto eterno de Dios fue predestinado para ser esposo de María y Padre de Jesús por su matrimonio con María, consiguientemente para cooperar en el misterio de la redención y salvación. Ha sido asociado a la vida y obra redentora del Verbo encarnado junto con su esposa María.

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (18)

Desierto de las Batuecas Carmelitas Descalzos En la canción 36 y que está hecha la perfecta unión de amor entre el alma y Dios, esta le pide tres cosas: El gozo y sabor del amor. Gocémonos, Amado.  Desear hacerse semejante al Amado: Vámonos a ver en tu Hermosura.  Escudriñar y saber las cosas y secretos del mismo Amado: Entremos más adentro en la espesura. (CE ,36,3)

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (17)

Y más adelante   afirma que no es increíble que en un alma probada y purgada en el fuego de las tribulaciones y variedad de tentaciones y hallada fiel en el amor, “deje de cumplirse en esta fiel alma en esta vida   lo que el Hijo de Dios prometió, conviene   a saber, que si alguno le amase vendría la Santísima Trinidad a él y moraría de asiento en él"  (Jn 14,23), lo cual es ilustrándole el entendimiento divinamente en la sabiduría del Hijo y deleitándole la voluntad en el Espíritu Santo y absorbiéndola el Padre poderosa y fuertemente en el abrazo abisal de su dulzura” (LL 1ª,15)

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (16)

Contemplemos a san José conviviendo con Jesús y María, que andan en un amor más perfecto que el de José, cuanto le ayudarían a vivir amando siempre. Vive en un ambiente muy sobrenatural de amor. No sé por qué los que escriben de san José no insisten más en esta atmósfera de amor en que se mueve la Trinidad beatísima de la tierra, pues María y José saben que el Hijo con quien conviven es Dios. A una y a otro se lo ha revelado un ángel de parte de Dios. A María: “vas a concebir en el seno y darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús…El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder el Altísimo te cubrirá con su sombra y por eso el que va a nacer será Santo y será llamado Hijo de Dios” (Lc 1,31.35). A José, a su vez le dice el ángel: “José, no temas tomar a María en tu casa, porque lo que hay en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21). ¿Quién puede perdonar los pecados sino Dios? Y ...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (15)

Que bien le cuadran a san José las palabras de san Juan de la Cruz, Él sabe que tiene una superioridad especial en esta gracia por encima de todos los santos, como la tiene la Virgen María y esta lo canta en el Magníficat, porque el Poderoso ha hecho en mi grandes cosas, maravillas, y aunque el alma no sabe si este su amor y gustoso deleite de todas las cosas y tratos es deleite de amor de Dios (CE 27,8) o instintivamente lo vive con toda la entrega de su corazón en cada acto. Por eso lo único que hace en todo es amar. Amor en la educación y enseñanza de Jesús, amor en las relaciones con él y con María. Amor en todo. Sabe que lo único que da valor a nuestros actos delante de Dios es el amor. Que sin amor las más grandes maravillas no son nada delante de Dios y que con amor los actos más corrientes y normales se convierten en maravillas delante de Dios, tanto más cuanto más calificado es el amor. Son las pequeñeces de que habla Santa Teresita, en las que lo único que le daba a Jesú...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (14)

Solo el amor. San José tiene claro que al fin para este fin de amor fuimos criados (CE 29,3). Lo primero que destaca en esta canción 29 es que “verdaderamente esta alma está perdida a todas las cosas y solo está ganada en amor, no empleando ya el espíritu en otra cosa” (CE 29,1). Y refiriéndose a Marta, dedicada a las cosas de la vida activa y María a los pies de Jesús, entendiendo que ella lo hace todo y María no hace nada,   siendo ello muy al revés, pues no hay obra mejor ni más necesaria que el amor,   afirma que “en tanto que el alma no llega a este estado de unión de amor, le conviene ejercitarse ejercitando el amor así en la vida activa como en la contemplativa, pero cuando ya   llegase a él no le es conveniente ocuparse en otras obras y ejercicios   exteriores, que la pueden impedir un punto de aquella asistencia de amor en Dios, aunque sean de gran servicio de Dios, porque es más precioso delante de Dios y del alma un poquito de este puro amor ...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (13)

  Con cuanta más razón, dichoso san José, que desde que nace toda su vida la emplea en amar, no sabe otra cosa. En amar a Dios Padre, luego a su esposa y a su hijo Jesucristo, nacido de su esposa María y a todos los hombres. Ama en su trabajo y oficio de carpintero. Mucho mejor que santa Teresa sabe que Dios no mira la materialidad de las obras sino el amor con que se hacen. ¡Con qué amor no movía la garlopa, la sierra y el martillo y demás instrumentos de su oficio de carpintero! San José no sabe más que amar, está hecho por amor y para amar. Y cada ser obra conforme a su naturaleza y condición. Y si Dios por ser AMOR no puede más que amar e infinitamente, que por eso sus caminos y pensamientos son tan distintos de los vuestros (Is 55,8-9), San José es todo amor, como María, su esposa, pero en un grado inferior. Por eso ama a todos los hombres, porque son sus hijos, por ser él el Padre de Jesús y los hombres, la Iglesia son el cuerpo místico, cuya Cabeza es él, Cristo y la I...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (12)

En la anotación para la canción 28, la canción del Cántico más querida por santa Teresita, escribe: “Pero porque dijimos que Dios no se sirve de otra cosa sino de amor, antes que la declaremos, será bueno decir aquí la razón y es que aunque todas nuestras obras y todos nuestros trabajos, aunque sean lo más que puede ser, no son nada delante de Dios, no son nada ni pueden cumplir su deseo, el cual solo es de engrandecer al alma… si de algo se sirve es de que al alma se engrandezca, y como no hay otra cosa en que más se pueda engrandecer que igualándola consigo, por eso solamente solo se sirve de que le ame, porque la propiedad del amor es igualar al que ama con la cosa amada. De donde porque el alma aquí tiene perfecto amor, por eso se llama esposa del Hijo de Dios, lo cual significa igualdad con él, en la cual igualad de amistad todas las cosas de los dos son comunes de entrambos, como el mismo Esposo lo dijo a sus discípulos, diciendo: “Ya os he dicho mis amigos, porque lo qu...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (11)

A san José le enseña Dios una ciencia muy sabrosa, la ciencia del amor. El Espíritu Santo derramó en su corazón abismos de amor, como en el de la Virgen María, su esposa. No cabe mayor amor, en el que siempre va creciendo en plenitud. Este total amor a Dios, a su hijo y a su Esposa, lo describe así san Juan de la Cruz. “En aquella bebida de Dios suave, en que se embebe el alma en Dios muy voluntariamente y con grande suavidad se entrega el alma a Dios toda, queriendo ser toda suya y no tener en sí ajena de él para siempre, causando en la divina unión la pureza y perfección que para esto es menester. Que por cuanto él la transforma en sí, hecha toda suya y evacua en ella todo lo que tenía ajeno de Dios. De aquí es que no solamente según la voluntad sino también según la obra, quede ella de hecho sin dejar cosa toda dada a Dios, así como Dios se ha dado libremente a ella, de manera que quedan pagadas aquí las dos voluntades, entregadas y satisfechas entre sí, de manera que en nada...

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (10)

Estas palabras de Isaías hacen exclamar a santa Teresita: “Nunca palabras más tiernas ni más melodiosas alegraron mi alma” (MC 3v). " ¿Qué sentirá, pues, el alma aquí, el alma de José, ante tan soberanas mercedes? ¡Cómo se derretirá de amor! ¡Cómo agradecerá ella, san José, viendo estos pechos de Dios abiertos para sí con tan soberano y largo amor! ” (CE 27,2) Estas mercedes le venían tantas veces de la presencia de su hijo Jesús. Es algo que nosotros no podemos acabar de comprender. “Y sintiéndose puesta entre tantos deleites, entregase toda a sí misma a él, y dale también sus pechos de su voluntad y amor…esto es, los deleites y fuerza de mi voluntad emplearé en servicio de tu amor y por pasar así estas dos entregas del alma y Dios en esta unión, de san José y Dios, las refiere ella en la siguiente canción, diciendo: “Allí le di mi pecho…” (CE 27,2).

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (9)

La anotación para la canción 27 es una maravilla, un deleite. Comunicase Dios al alma en esta interior unión al modo que la esposa lo sintió en los Cantares (cita el cp. 7,10-12): esto es, los deleites y fuerza de mi voluntad emplearé en servicio de su amor que expresa en la siguiente canción: “Allí me dio su pecho… ”

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (8)

Y en esa bodega de mi Amado bebí. San José esta siempre en esa interior bodega, que es su Hijo, Dios como el Padre, y está bebiendo siempre...San José está transformado en Dios amor y en esa transformación está bebiendo de su Amado según la sustancia del alma y según sus potencias espirituales y bebe sobre todo amor, porque Dios es AMOR. Metióme dentro de la bodega y ordenó en mí la caridad (Cant. 2,1). En la sustancia del alma bebe amor deleitoso, en el entendimiento sabiduría de amor y en la voluntad amor, “dióme a beber amor metida dentro en su amor…ordenó en mi la caridad, lo cual es beber el alma de su Amado su mismo amor, infundiéndoselo su Amado”. (CE 26,7).

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (7)

  En las canciones que siguen a la 22 viene hablando siempre de las almas que están y viven en este altísimo estado de amor del matrimonio espiritual, y así en la canción 26: “Cuenta el alma en esta canción la soberana merced que Dios le hizo en recogerla en lo íntimo de su amor, que es la unión y transformación y de amor en Dios, y dice los efectos que de allí sacó que son olvido y enajenamiento de todas las cosas del mundo y mortificación de todos sus apetitos y gustos.” (CE 26,2).

GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ (6)

Cuanto dice san Juan de la Cruz del matrimonio espiritual, tengo que aplicárselo antes que a ningún santo a la Virgen María, que, como vimos, para el Santo, desde el primer instante de su Concepción Inmaculada estaba gozando de este altísimo estado de gracia y en cuanto a calidad María es la primera en el catálogo de los santos. La primera a quien el amoroso Esposo llama su corona, su esposa, la alegría de su corazón, llevándola en sus brazos, sintiendo el alma tener un estrecho abrazo, por medio del cual vive María vida de Dios, y procediendo con ella como Esposo de tálamo. Es María la primera llamada por Dios y metida en el huerto florido, que es él, para consumar este estado felicísimo del matrimonio espiritual, hecha divina y Dios por participación; cuanto se puede en esta vida; es la primera que experimenta que Dios es el huerto ameno por el deleitoso y suave asiento que su alma, transformada en alto abrazo, halla en él; es la primera que experimenta que consumado este matri...