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Mostrando las entradas etiquetadas como SAN JOSÉ EN EL DECRETO ETERNO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO POR SU VIRGINIDAD

SAN JOSÉ EN EL DECRETO ETERNO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO POR SU VIRGINIDAD. (4 de 4)

La maternidad virginal de María dependió del consentimiento de José a desposarse con ella, esposa y virgen. San José es esposo de María no tanto en cuanto es la madre virgen de Dios sino para que fuera la madre virgen del Hijo de Dios. Y acabo con estas palabras de san Jerónimo: “Tú dices que María no permaneció virgen, yo reclamo en justicia más para mí, también el mismo José fue virgen por María para que del matrimonio virginal naciese el hijo virgen; pues sabemos que en el varón santo no cae la fornicación y no se ha escrito (1)que hubiese tenido otra mujer; de María, de la que fue esposo,   más que marido hay que decir que fue custodio .En resumidas cuantas José permaneció virgen   con María y mereció ser llamado padre del Señor” ( De la perpetua virginidad de la B. María contra Helvecio, PL 23, 203)   (1) él sabe que en los evangelios apócrifos se escribe que José estuvo casado antes con otra mujer de la que tuvo seis hijos, pero para él este escrito, como él mi...

SAN JOSÉ EN EL DECRETO ETERNO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO POR SU VIRGINIDAD. (3 de 4)

Como dice un autor esclarecido entre los escritores de san José, monseñor Sinibaldi: “No solo el matrimonio de José con María sino también la virginidad de ambos tiene una relación directa e inmediata con la constitución del gran misterio de la Encarnación. La Madre del Verbo humanado debe ser virgen. La virginidad de María está, por tanto, ordenada a un fin altísimo, a la generación humana del Hijo de Dios. ¡Nada más bello, noble y divino! Mas la Virgen debe ser al mismo tiempo esposa. Esta es la conveniencia absoluta. Ahora bien, la virginidad de una esposa depende necesariamente del consentimiento del esposo; sin este consentimiento aquella no es legítima. Por consiguiente, si María según el consejo divino debe ser madre permanentemente virgen en el estado conyugal, no puede ser madre sin el consentimiento de su esposo, pues de este depende su virginidad” (La grandeza de san Giusepe. c 3.p.133-34).   P. Román Llamas, ocd

SAN JOSÉ EN EL DECRETO ETERNO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO POR SU VIRGINIDAD. (2 de 4)

           Y lo mismo hay que decir de la virginidad. María no es solo esposa y madre sino esposa y madre virgen. Así lo exigía la santidad infinita de Dios. También la virginidad de María está ordenada a la Encarnación del Verbo en su seno y nacimiento de ella. ¿Cómo salvar la virginidad de María? Casándola con un varón que guarde su virginidad. Ese varón es José porque así estaba determinado en el decreto eterno de la salvación de la humanidad: desposada con un hombre llamado José. Y así José se desposó con María antes de la Encarnación del Verbo de Dios en su seno. José se matrimonió con María comprometiéndose a ser virgen con ella y como ella y así guardar la virginidad de María. Sin este propósito a ser virgen con ella y como ella no estaba a salvo la virginidad de María. Entre José y María se celebró un matrimonio presidido e informado por la virginidad de ambos. San José en fuerza de ese propósito de virginidad renuncio al ejercicio ...

SAN JOSÉ EN EL DECRETO ETERNO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO POR SU VIRGINIDAD. (1 de 4)

          Por la revelación e los evangelios sabemos que estaba predestinado que el Verbo de Dios tenía que nacer de una desposada virgen, desposada con un hombre llamado José. Por disposición divina la Encarnación del Verbo, del Hijo de Dios depende a su modo de san José, del consentimiento de san José a desposarse con María. Por este consentimiento en el matrimonio y en la virginidad de María, san José determina la preparación propia y última para que María sea Madre de Dios; San José tiene una doble relación con María como esposa y como virgen y san José coopera por su consentimiento al misterio de la salvación que se realiza a través de María.