Ir al contenido principal

EL ADVIENTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ

       



         Ya viene el Adviento. Ya viene a la memoria San Juan de la Cruz, cuya fiesta celebramos en pleno Adviento y que con tanta hondura y exteriorización lo celebraba. 

Adviento significa advenimiento y espera de Jesús. Siempre el centro es Jesucristo. Él es el principio y el fin de todo, el Alfa y la Omega. No celebramos una espera cualquier y sin más, es la espera de Jesucristo, nada menos que de Jesucristo ¿me doy cuenta de lo que significa que Jesucristo venga a mi mundo, a mi casa, a mi familia, a mí mismo? 

Adviento significa tiempo litúrgico de preparación, de cuatro semanas, y adviento significa especialmente unas actitudes interiores de espera de Jesús, y en este sentido todas la vida es adviento, porque durante toda la vida tenemos que vivir estas actitudes preparatorias para la venida del Señor. Decía Isabel de la Trinidad en una carta a un seminarista: "me entusiasma este pensamiento: la vida del sacerdote y de la carmelita es un adviento que prepara la Encarnación en las almas" (Cta 231). 

Entonces ser adviento, hacer de nuestra vida un adviento es preparar con ella los caminos del Señor, uniéndonos a aquel que, según el apóstol, es un fuego devorador (Heb 12,29). A su contacto nuestra alma se transforma en llama de amor que se difunde por todos los miembros del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.


P. Román Llamas, ocd





Comentarios

Entradas populares de este blog

EL ÚLTIMO ADVIENTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ (3 de 4)

Crece su alegría y su esperanza a medida que avanza la enfermedad. Juan de la Cruz demuestra una esperanza y una alegría y una paz que admiran a todos, frailes y seglares. Hasta el Prior cambia de actitud para con él. La víspera de la Inmaculada se agravó y el médico dice que hay que advertirle que puede morir en cualquier momento. El P. Alonso de la Madre de Dios se lo notifica. ¿Qué me muero? dice, y, juntando las manos ante el pecho, exclama con rostro alegre:  Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi. In domum Domini ibimus.  Ese día la Virgen le revela que morirá en sábado, como sucedió. Pasado un rato, comenzamos los que estábamos allí a andar de prisa y como turbados, hojeando el breviario o manual para hacer la recomendación del ánima. Lo cual, visto por él, nos dijo con grande sosiego y paz: Déjenlo por amor de Dios y quiétense. Cuando van a rezarle la recomendación del alma, él agonizante, que espera tranquilo la muerte como una continuación de su vida de amor, pide ...

EL SUEÑO DE SAN JOSÉ (1 de 5)

La revelación del misterio que el Espíritu Santo realiza en María, su mujer, dice el evangelio que se lo manifestó a José en sueños. ¿Quizás soñó José con lo que había descubierto despierto? José se ha dado cuenta de lo que se nota en María y entra en duda de qué actitud debe tomar ante tal suceso, no sabe qué hacer. Hasta se le ocurre despedirla en secreto. Con estos pensamientos se acuesta, se duerme y sueña.   ¿Qué sueña San José? ¿Qué se le representa a San José en sueños? Lo que ha imaginado y soñado despierto. Que María es una criatura encantadora, una joven responsabílisima. Que María no ha podido hacer nada innoble. Y que Dios no ha podido permitir que un desalmado la haya desflorado. ¿Qué habrá pasado? ¿Quizás ha intervenido milagrosamente el Todopoderoso y por obra del Espíritu Santo María está encinta, como profetizó el profeta Isaías? Porque los signos de una maternidad son evidentes. ¿Qué hago? Y en el sueño se agolpan los pensamientos. ¿Darle el libelo de ...

LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ EN EL SIGLO XIX (1 de 7)

  El siglo XIX en España es un siglo convulso política y socialmente, como lo es en otras naciones europeas. En él aparece el fenómeno del liberalismo en el Estado, en la Organización, en las instituciones, en la sociedad; representa el novus ordo que significa la ruptura con el ordo chritisnus , tal como se había entendido desde la edad media, en las estructuras sociales, políticas, familiares, eclesiásticas… consideradas por la mayoría de los cristianos y del clero como sacrales e intocables. Este enfrentamiento de dos concepciones del mundo llena la vida ideológica de España del siglo XIX. La Iglesia se ve sometida a mil modos de amenazas, acoso, hostigamiento y persecuciones solapadas que, en ocasiones estalla en abierta persecución: ruptura de las relaciones de gobierno con la Santa Sede, desamortización de los bienes eclesiásticos, exclaustración de los religiosos, quemas de conventos y matanza de frailes, expulsión de los jesuitas. A pesar de esas circunstancias ambientales ...