Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como La Sagrada Familia Trinidad en la Tierra

LA SAGRADA FAMILIA, LA TRINIDAD DE LA TIERRA (3 de 3)

Ámbito de Peter Paul Rubens,m1620, Museo Metropolitano de Arte, N.Y. Y por eso decimos que la casa de Nazaret es el cielo, porque ¿qué es el cielo?, es la situación gloriosa en la que solo priva el amor en el grado sumo que, cada glorificado puede tener. Y en la casa de Nazaret solo reina el amor, el amor perfecto, el amor divino de Jesús, María y José, el tesoro de inestimable valor, el don realmente de Dios del más extremado aprecio y muy aventajado sobre las perlas preciosas. María es la perfecta virgen, la perfecta madre y la perfecta esposa, “y con tanta perfección guardó las leyes del matrimonio como las de la castidad” (josefina, libro 1, cap. 4, pág. 36). Y la ley del matrimonio es el amor, y María amó a su esposo con los abismos de amor que el Espíritu Santo había derramado en su corazón. Y José ha amado a María como jamás esposo alguno ha amado a su mujer. La ha amado con un amor purísimo, virginal, intensísimo y total, está ya viviendo su cielo en la tierra. También ...

LA SAGRADA FAMILIA, LA TRINIDAD DE LA TIERRA (2 de 3)

    En segundo lugar, en esta Trinidad de Jesús, María y José hay que observar que, como en la SS. Trinidad del cielo son tres los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y los tres son uno, como dice San Juan (1 Jn 5). Así en la tierra son tres los testigos de la inmensa bondad de Dios, los mayores sin excepción, Jesús, María y José que por el vínculo de la caridad son uno, un corazón y un alma, y como en el misterio de la Trinidad no se reconoce una cuarta persona consustancial a las tres, así en la Trinidad de la tierra no se admite ninguno igual a ellos.

LA SAGRADA FAMILIA, LA TRINIDAD DE LA TIERRA (1 de 3)

   Parece Ser que el primero que ha aplicado a la Sagrada Familia de Nazaret el calificativo de Trinidad de la tierra fue el gran Canciller de la Universidad de Paris, Juan Gersón (1363-1429) en el sermón de la Natividad de la Virgen en el concilio de Constanza (1414-1418), sermón eminentemente y muy laudatoriamente josefino, con estas palabras  muy exultantes de la misma: ”Desearía que me saliesen las palabras para explicar un misterio tan alto y escondido desde los siglos, la Trinidad de Jesús, María y José tan digna de admiración y de veneración” (En la cuarta consideración). Como no encuentra palabras para explicarlo abandona el intento.