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Mostrando las entradas etiquetadas como San José escuchador de la Palabra de Dios

SAN JOSÉ ESCUCHADOR DE LA PALABRA DE DIOS (6 de 6)

Sobre todo, José escucha la Palabra de Dios en su convivir diario con Jesús. Él es la Palabra de Dios. Y José escucha esa Palabra en sus palabras y en sus actos que ve todos los días. Y ante actos y palabras que más de una vez debió quedar maravillado, sin comprender su actuar, pero sabiendo que eran las acciones del que viene a salvar a su pueblo de sus pecados.  

SAN JOSÉ ESCUCHADOR DE LA PALABRA DE DIOS (5 de 6)

  A poco de nacer el Niño, Herodes le busca para matarlo. El Señor avisa a San José en sueños para que lo salve huyendo a Egipto. Sin pérdida de tiempo, lo prepara todo, toma a la madre y al niño y se pone en camino a una nación extranjera, “sin otra luz ni guía sino la que en su corazón ardía”, confiándolo todo gozosamente a la providencia de Dios Padre. Él proveerá. Y Dios proveyó. Pues todo salió a pedir de boca, tanto a la ida como en la estancia larga en Egipto. No hay nada mejor que escuchar y acoger la palabra de Dios, prestarle el obsequio de la fe pura y entera que, como dice San Juan de la Cruz, “enamora al mismo Dios” (CE 31,3).

SAN JOSÉ ESCUCHADOR DE LA PALABRA DE DIOS (4 de 6)

Y el modelo para escuchar la Palabra de Dios, después de su esposa María, es San José. No sería imprudente ni ligero pensar que Jesús, cuando dice que “más bien bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la viven” , tenía en mente a su Madre María y a su padre san José. Realmente San José es un modelo de escuchar la Palabra de Dios. San José, sin duda, ha leído y meditado la escena del pequeño Samuel: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1Sam 3,11) y la hizo lema de su vida. San José es un hombre escuchador de la Palabra de Dios en silencio. La escucha y la acoge, porque en la terminología bíblica escuchar significa y entraña acoger, obedecer, hacer suya en la vida y como principio y norma de su conducta la Palabra de Dios. (Rom 5,19): “Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero” (Sal 118,105).

SAN JOSÉ ESCUCHADOR DE LA PALABRA DE DIOS (3 de 6)

El Antiguo Testamento nos presenta como modelo de la escucha de Dios al pequeño Samuel. Ana llevaba años casada y Dios no le daba hijos. Y un año, cuando subió con su esposo a Silo a adorar al Señor le pidió con muchas lágrimas desahogando su corazón que si le daba un hijo se lo consagraría por todos los días de su vida. Al concederle el hijo deseado lo crio hasta el tiempo del destete, lo llevo al templo y allí lo dejó consagrado al Señor de por vida, sirviendo en el templo con el sacerdote Helí. Siendo todavía un muchacho le habló el Señor: “¡Samuel, Samuel!” Él respondió: “Heme aquí” . Se dirigió al sacerdote Helí por tres veces, pensando que era quien le llamaba, y a la tercera el sacerdote le dijo que, si volvía a oír la voz, respondiese: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Y el Señor le anuncia que va a destruir la casa de Helí. El Señor estaba con Samuel y no dejó caer en tierra ni una sola de sus palabras. Le hizo su profeta, y tuvo mucha intervención e...

SAN JOSÉ ESCUCHADOR DE LA PALABRA DE DIOS (2 de 6)

En el A. Testamento encontramos frases como estas: “Bienaventurado el hombre que me escucha” (Pro.   8, 34); “escucha, hijo, y acepta mi parecer y no deseches mi consejo” (Ecli6,23); “escucha, hijo, y aprende mi enseñanza y aplica tu corazón a mis palabras” (de la Sabiduría) (Ecli16,24); “si amas escuchar, recibirás, y si inclinas el oído, serás sabio” (Ecli6,33).

SAN JOSÉ ESCUCHADOR DE LA PALABRA DE DIOS (1 de 6)

Escuchar con amor a los demás es una hermosa obra de misericordia. Zenón de Elea dijo hace dos milenios que “tenemos dos oídos y una sola boca, porque el oír es el doble de necesario y dos veces más difícil que hablar” . Debemos reflexionar sobre esta frase y actuar según ella. En el libro del Eclesiástico leemos: “Sé pronto para oír y lento para dar respuestas” (Ecli 5,11).