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Mostrando las entradas etiquetadas como El Niño perdido y hallado en el templo

VALOR SIMBÓLICO DEL RELATO (2)

José y María aparecen también en esta escena como el prototipo del creyente cristiano. Del creyente cristiano que por ellos sabe dónde tiene que buscar a Jesús. Como dice Orígenes: “En las aglomeraciones de muchos, mi Jesús no puede encontrarse. Aprende donde le encuentran los que le buscan para que, buscándole con José y María le encuentres. No por cualquier sitio sino en el templo…Busca, pues a Jesús en el templo, búscale en la Iglesia, búscale entre los maestros que hay en la Iglesia y no salen del templo. Si le buscares así, le encontrarás”. ( Homilias sobre Lucas , Hom. 18, PG 13, 1848).  En la siguiente homilía dice que le buscaban con dolor, no porque creyesen que el Niño se hubiese engañado o hubiese perecido…”Deja esta opinión, máxime de José, a quien el ángel le había mandado que tomara al Niño y huyera a Egipto; que había oído: “No temas tomar a María tu mujer, pues lo engendrado en ella es del Espíritu Santo…” Jamás podía suceder que temiese que el Niño, que co...

VALOR SIMBÓLICO DEL RELATO (1)

Junto a los elementos históricos de la narración, todos ellos contemplados y escritos a la luz del misterio de la Resurrección de Jesús, hay que descubrir el aspecto simbólico de los mismos. El relato no es crónica, sino anuncio, reflexión teológica, vivencia de la fe. Y así los padres de Jesús, José y María, representan a la comunidad apostólica que se ve improvisadamente privada de su maestro, pero después de tres días de ausencia y búsqueda lo descubren glorioso y triunfante.

LA RESPUESTA DEL NIÑO JESÚS (4)

José intuyó y experimentó ya la separación de una manera definitiva por parte suya, y la separación que experimentará su esposa, María, de una manera continuada, cuando Jesús se separe de ella para darse de lleno a la misión que su Padre le ha encomendado, pues él, José, debió morir antes de la vida pública de Jesús.

LA RESPUESTA DEL NIÑO JESÚS (3)

No comprendieron su palabra porque para ellos Jesús era el consagrado al Padre, donde quiera que estuviera; ellos mismos le habían presentado a Dios en el templo. No era necesario que se perdiera en el templo para estar con su Padre, dedicado a las cosas de su Padre, pues lo estaba siempre. Y, sin embargo, en los planes de Dios, sí era necesario que se perdiera en el templo. Ellos saben que Jesús tiene que estar en las cosas de su Padre, lo desconcertante, lo que no comprenden, es que Jesús para estar con su Padre haya tenido que quedarse en Jerusalén sin decirles nada a ellos. Para José y María el problema no radica en el qué, sino en el cómo tiene que estar con su Padre, que irán comprendiendo poco a poco en un proceso y progreso de la fe que no acaban de comprender. Jesús está con sus Padre lo mismo cuando se queda en el templo de Jerusalén sin saberlo sus padres, como cuando vuelve con ellos a Nazaret y allí les está sujeto, porque lo que cuenta para Jesús no es el...

LA RESPUESTA DEL NIÑO JESÚS (2)

Esta palabra que María pronuncia con la mayor naturalidad como madre del hijo, desde el plano familiar: “tu padre”, porque es verdaderamente el padre de Jesús en la tierra por su matrimonio con María, realizado por expresa voluntad de Dios, y que tanto embarazo ha causado a tantos exégetas, preparaba de la manera más natural la réplica de Jesús que habla de otro Padre suyo desde otra perspectiva.

LA RESPUESTA DEL NIÑO JESÚS (1)

La sorprendente respuesta de Jesús, desde un plano más alto, fue tal, que ellos dos no comprendieron su palabra. Había dicho: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre?”  (Lc 2,49-50). Mi Padre en boca de Jesús es algo exclusivo de él y significa su relación privilegiada con Dios como Abba,  Papá, que forma parte de la identidad del Jesús histórico, y para la comunidad primitiva el carácter divino de Jesús como Hijo de Dios.

REACCIÓN DE LOS PADRES AL ENCONTRARLO (2)

  La palabra angustiados no expresa toda la intensidad del dolor de José y María en la búsqueda del Niño. El término griego odynomenoi significa dolores sin remedio, desconsuelos sin solución; son las angustias del rico epulón en el infierno (Lc 16,24-25); es la angustia de la condenación que Pablo estaba dispuesto a llevar, si con ello se salvara su pueblo (Rom 9,2; cfr Tit 6,6-10); es la angustia de los ancianos de Éfeso cuando se dan cuenta que no volverán a ver a Pablo (Act 20,38)

REACCIÓN DE LOS PADRES AL ENCONTRARLO (1)

Al encontrarlo sus padres en el templo en medio de los doctores de la ley, quedaron maravillados. Lucas usa el mismo verbo que en la descripción de la estupefacción de las muchedumbres cuando comenzó su ministerio en Carfarnaún. “Todos los presentes quedaron estupefactos y se intercambiaban sus impresiones, diciendo: ¿qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen? (Lc 4,36), Y también para indicar el estupor de la muchedumbre ante el poder de Jesús cuando echa al demonio: “Todos quedaron estupefactos al ver la grandeza de Dios” (Lc 9,43).

EL NIÑO SE PIERDE EN EL TEMPLO (2)

Así lo cuenta de sí mismo el historiador Flavio Josefo. Los jóvenes no sólo escuchaban, sino que podían hacer preguntas, sugerencias y críticas. “Y todos los que le oían estaban llenos de pasmo por su inteligencia y sus respuestas”. (RC 15). Es decir, se maravillaban de su sabiduría, de su inteligencia inspirada religiosamente, de su comprensión de las cosas estimuladas y alimentadas por la fe, proponiendo a Jesús como modelo de la sabiduría desde la infancia.   

EL NIÑO SE PIERDE EN EL TEMPLO (1)

Jesús, bajo su responsabilidad, se quedó en Jerusalén y se perdió en el templo, ierón , en el ara del templo para distinguirlo del santuario, naós (Lc 1,21); seguramente en el pórtico de Salomón, donde más tarde enseñarán los apóstoles (Act 3,11;5,12.21.25); la sabiduría de este rey era bien conocida. Se quedó en la casa de su Padre para dar a entender que debe ocuparse de las cosas de su Padre y que sólo la voluntad de su Padre del cielo ata su obediencia y le mueve. Exigencia que Lucas refuerza con el término dei , es necesario, que aparece cuando el anuncio de la Pasión (Mc 8,31). Este verbo aparece 18 veces en el evangelio de Lucas y 24 en el libro de los Hechos de los apóstoles, convirtiéndose en un término típicamente lucano, comparado con el uso que de él hacen otros autores del N.T. y que significa la urgencia y necesidad de que la intención de Dios, una vez revelada, ha de cumplirse y con relación a Jesús significa el deber, la voluntad  que el Padre le impone y que e...

CONSAGRACIÓN DEL NIÑO AL PADRE (2)

Aunque la ceremonia, con la que se celebraba la mayoría de edad del niño judío, que se conserva todavía hoy y yo he sido testigo de una de ellas ante el Muro de las Lamentaciones, según algunos exégetas no está atestiguada en la época de Jesús. Esta consideración de Jesús todavía niño presenta una especial significación e interés; que Jesús, siendo niño, tenga ya la sabiduría de los adultos 

CONSAGRACIÓN DEL NIÑO AL PADRE (1)

Lucas en esta escena quiere resaltar que Jesús, el primogénito, está consagrado a Dios, que lo suyo es dedicarse a las cosas, a los asuntos de su Padre, a estar con él, cuyo lugar de morada es el templo. Por eso realiza esa acción simbólica de quedarse en el templo a la edad de 12 años, es decir, un hecho exterior simbólico para significar su pertenencia total al Padre del cielo, tan frecuente en los profetas de Israel y realizado más tarde por el mismo Jesús, con la expulsión de los vendedores del templo para purificarlo (Jn 2,13ss; Mt 21,12s y par.)

SAN LUCAS DESCRIBE LA ESCENA CON ESTAS PALABRAS

    “Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos, como de costumbre a la fiesta y, habiendo terminado los días, al volverse, el niño Jesús permaneció en Jerusalén, ignorándolo sus padres. Pero pensando que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre parientes y conocidos. Y, al no encontrarle, retornaron a Jerusalén buscándole” (Lc 2,41-45).  

LOS PADRES CON EL NIÑO SUBEN A JERUSALÉN

     Terminado el rito de la Presentación, cumplido todo lo prescrito por la Ley, los padres de Jesús retornaron con el Niño no a Belén, de donde habían partido, no a su ciudad de Nazaret en Galilea. E inmediatamente sigue el relato de la pérdida y hallazgo del Niño en el templo de Jerusalén. Jesús es llamado todavía niño, (Lc 2,43) y o teknon (Lc 2,48) que es un término afectuoso. Según lo establecido en la ley (Deut 16,16) todos los varones israelitas tenían que presentarse una vez al año en las fiestas de los Ázimos, Pascua, en la fiesta de las Semanas, Pentecostés y en la fiesta de las Tiendas. Según esta norma, que no sabemos con precisión como se observaba en tiempos de Jesús, los padres de Jesús, fieles en la observancia de “lo que tocaba a la ley del Señor” (Lc 2,39), iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua -María no estaba obligada-, y así subieron desde Nazaret a Jerusalén. Y subió con ellos Jesús al tener ya doce años. Subía...

EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO

  El relato maravilloso y misterioso de la pérdida y el hallazgo del Niño en el templo de Jerusalén está encuadrado entre dos sumarios (Lc 2,40 y 2,52), en los que el evangelista nos dice que Jesús crecía en sabiduría y gracia. Podemos considerar este episodio como un ejemplo de este crecimiento en sabiduría y gracia. El v. 47 subraya la inteligencia o sabiduría de Jesús y el v. 49 la gracia por su relación con su Padre. Por otra parte, está unido esencialmente al relato de la Presentación en lo que se refiere a lo más significativo de la misma.  P. Román Llamas ocd.