Ir al contenido principal

Silencio (3 de 4)

San José está todo absorto en Dios en lo más profundo de su ser y en lo exterior del mismo. Vivía en Dios y realmente su vida se mueve en el misterio sublime de Jesús y de María y veía en ellos en ocasione, obras admirables, divinas y les oía palabras también divinas que le dejaban maravillado y las guardaba en su corazón meditándolas en silencio. ¿No las oyó con María, cuando los pastores decían cosas admirables del Niño recién nacido de María y los dos estaban maravillados de lo que oían? ¿No, las oyó también con María, en la Presentación del Niño Jesús en el templo del anciano y temeroso Simeón, de Ana la profetisa y quedaban pasmados? ¿Y cuando le encontraron el templo en medio de los Doctores?

José vive en una admiración constante, en un silencio profundo y gozoso en lo más profundo de su corazón: José calla y hace. A las mismas palabras de Dios en sueños no responde con palabras sino con hechos que nacen maravillosos de su silencio íntimo precisamente.

San José es el hombre del silencio en un doble sentido, porque durante siglos fue silenciado, no del todo, en la vida de la Iglesia, y porque de él no se conserva ninguna sentencia, ni una palabra que saliera de su corazón y su boca, bueno hay una que ciertamente pronunciaron sus labios, una palabra que sola vale por todas juntas, ante la que no pudo no sentir una satisfacción y una alegría extraordinarias y mucho gusto y sabor: Jesús. Fue cuando le impuso el nombre de Jesús, que le había mandado el ángel, en el momento de circuncidarle a los ocho días de haber nacido.

Por lo demás su vida se desarrolla en un silencio profundo, contemplativo. Que hablaba con Jesús y María, qué duda cabe, pero lo principal en él es, que viviendo entre ellos, vive en una contemplación amorosa y profunda, en un silencio íntimo y elocuente. “San José estaba en contacto cotidiano con el misterio ´escondido de los siglos` que puso su morada bajo el techo de su casa” (RC 25), y ante este misterio de amor el mejor lenguaje es el del silencio contemplativo.

P. Román Llamas, ocd

Próximas publicaciones

·         Silencio (4 de 4)

·         Conclusión

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL ÚLTIMO ADVIENTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ (3 de 4)

Crece su alegría y su esperanza a medida que avanza la enfermedad. Juan de la Cruz demuestra una esperanza y una alegría y una paz que admiran a todos, frailes y seglares. Hasta el Prior cambia de actitud para con él. La víspera de la Inmaculada se agravó y el médico dice que hay que advertirle que puede morir en cualquier momento. El P. Alonso de la Madre de Dios se lo notifica. ¿Qué me muero? dice, y, juntando las manos ante el pecho, exclama con rostro alegre:  Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi. In domum Domini ibimus.  Ese día la Virgen le revela que morirá en sábado, como sucedió. Pasado un rato, comenzamos los que estábamos allí a andar de prisa y como turbados, hojeando el breviario o manual para hacer la recomendación del ánima. Lo cual, visto por él, nos dijo con grande sosiego y paz: Déjenlo por amor de Dios y quiétense. Cuando van a rezarle la recomendación del alma, él agonizante, que espera tranquilo la muerte como una continuación de su vida de amor, pide ...

EL SUEÑO DE SAN JOSÉ (1 de 5)

La revelación del misterio que el Espíritu Santo realiza en María, su mujer, dice el evangelio que se lo manifestó a José en sueños. ¿Quizás soñó José con lo que había descubierto despierto? José se ha dado cuenta de lo que se nota en María y entra en duda de qué actitud debe tomar ante tal suceso, no sabe qué hacer. Hasta se le ocurre despedirla en secreto. Con estos pensamientos se acuesta, se duerme y sueña.   ¿Qué sueña San José? ¿Qué se le representa a San José en sueños? Lo que ha imaginado y soñado despierto. Que María es una criatura encantadora, una joven responsabílisima. Que María no ha podido hacer nada innoble. Y que Dios no ha podido permitir que un desalmado la haya desflorado. ¿Qué habrá pasado? ¿Quizás ha intervenido milagrosamente el Todopoderoso y por obra del Espíritu Santo María está encinta, como profetizó el profeta Isaías? Porque los signos de una maternidad son evidentes. ¿Qué hago? Y en el sueño se agolpan los pensamientos. ¿Darle el libelo de ...

EL AÑO JUBILAR DE SAN JOSÉ : La imitación de las virtudes de San José

San José es un prodigio de santidad. Fue santificado en el vientre de su madre y con la santidad Dios le elevó al alto estado del Matrimonio espiritual, como había elevado a la Virgen María, su Esposa, desde el instante mismo de su concepción inmaculada. Como dice de ella san Juan de la Cruz: “Tales eran las obras de la gloriosísima Virgen nuestra Señora, la cual estando desde el principio levantada a este alto estado, nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura ni por ella se movió, sino siempre su moción fue por el Espíritu Santo” (3Sub, 2,19). Y con la elevación al alto estado de matrimonio espiritual, el más alto estado a que se puede llegar en esta vida, la confirmación en gracia que va pareja con este alto estado, como dice san Juan de la Cruz (CE, 22,3). Lo que significa que está el alma llena de la gracia de Dios Padre y totalmente ajena a todo pecado voluntario y perfecta en todas las virtudes, que esto significa el siendo justo del Evangelio, como comentan los ...