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LA SAGRADA FAMILIA EN EL EVANGELIO (7 de 9)


Una semilla que se desarrolla

Esta es la semilla sembrada por el Espíritu Santo, y trasmitida por los apóstoles, en el corazón de la Iglesia para que la guarde y la cultive bajo su guía y dirección. Esta es parte del depósito de la fe, trasmitida por los apóstoles, que fue creciendo en la Iglesia con la inspiración del Espíritu de Jesús, es decir, creció su comprensión cuando los fieles la han contemplado y estudiado en sus corazones (cfr Lc 2,19.51), cuando han entendido íntimamente las realidades espirituales que han experimentado y cuando la han predicado carismáticamente los obispos (DV 8)

  Realmente, esta semilla de la Sagrada Familia ha estado soterrada durante siglos, prácticamente los que ha estado olvidado san José, sin el cual en los planes divinos no hay familia, al ser un miembro esencial de la misma. Y comenzó a emerger cuando salió del olvido San José, allá por los siglos XIII y XIV. Algunos Santos Padres han hablado de los tres tal como aparecen en el Evangelio, destacando algún aspecto particular de alguno de los Tres. Pero no aparecen como familia en sus comentarios y escritos. Hay que aguardar prácticamente al siglo XIV con Juan Gersón y San Bernardino de Siena. Para aquel la Sagrada Familia adquiere categoría de familia y no la denomina Santa ni Sagrada sino veneradísima y divinísima Trinidad en la tierra. San Bernardino (1380.1444) en un célebre sermón de San José dice: “consideremos la dignidad o nobleza natural de las tres Personas de la Sagrada Familia”. Un siglo más tarde Santa Teresa dirá que no entiende cómo se puede pensar en la Reina de los ángeles en los trabajos que paso con el Niño y no se piense en san José que tan bien les ayudó en ellos (V 6,7)

  P. Román Llamas ocd



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