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Obediencia ejemplar de un carmelita




Hace años que he podido disfrutar de la amistad con el P. Román; amistad que comenzó con mis asiduas confesiones con él, para posteriormente compartir diversos viajes en automóvil, como los de Salamanca, Palencia, Segovia y Madrid, aunque los más numerosos han sido a Villagarcía de Campos, en visita al Convento de las madres Carmelitas.

Y como me piden que haga una presentación personal del P. Román, he decidido hacer un comentario que venga a ser como un "TITULAR" de lo que más he admirado en él. 

Pero antes permitidme que recuerde lo que nos obligó a salir del Paraíso terrenal: la DESOBEDIENCIA, al querer cumplir NUESTRA VOLUNTAD

Motivo por el que para recuperar lo perdido, necesitamos contar con dos personas que cumpliesen con absoluta perfección el mandato y cumplimiento requeridos. Y nos volvieron a abrir el Paraíso, el que siendo Dios, y de nombre JESÚS, no hizo nunca nada por sí mismo, obedeciendo en todo a su Padre, y con María que siempre anuló su voluntad humana, para cumplir con su FIAT, CON LA VOLUNTAD DE DIOS.

Pues bien, he querido aprovechar este relato tan sencillo y trascendente, para dar sentido al "titular" prometido, que sin olvidarme de la ayuda de su entrañable amistad con SAN JOSÉ, es el de que el P. Román HAYA CONSEGUIDO PONER SU VOLUNTAD AL SERVICIO Y LA ESCUCHA DEL JESÚS QUE SE ENCUENTRA EN LOS DEMÁS". 

Y con el deseo de que disfrutemos de las enseñanzas que vayamos a compartir de un Carmelita tan fiel, se despide su amigo Andrés.






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