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GRANDEZA DE SAN JOSÉ A LA LUZ DE SAN JUAN DE LA CRUZ



San Juan de la Cruz es un Doctor eximio de la Iglesia. Maestro espiritual de la santidad y doctrina de la Iglesia, un hombre totalmente de Dios, Jesucristo es mío y todo para mi. Santa Teresa lo ve como un hombre todo celestial y divino, a quien Dios comunica su espíritu, en toda Castilla no he encontrado otro como él ni que tanto fervore en el camino del cielo. Mire que es un gran tesoro el que tienen allá en este santo. Le ha dado el Señor especial gracia para aprovechar en todo lo que es espíritu y perfección (Cta. a Ana de Jesús Lobera, 11. 1578). Un hombre revestido de Dios y bañado en divinidad en los interiores de su espíritu (CE, c. 26). Enamorado de Dios, ha bebido de su Amado en la interior bodega, que le ha enseñado una ciencia muy sabrosa, la ciencia del AMOR. Por eso todo lo que escribe, aunque lo presenta de una forma impersonal, es expresión de ese enamoramiento del que es su TODO. Todo, es expresión y fruto de sus experiencias maravillosas de Dios AMOR. Como santa Teresa, puede decir: No diré cosa que no haya experimentado. (V 18,8) 

  San Juan de la Cruz toda la doctrina y enseñanza espiritual la resume en el amor, a Jesucristo y a Dios Padre, como la sagrada Escritura donde la ha bebido. El Cántico Espiritual se convierte en un Canto maravilloso a este amor y al del alma a lo largo de todas sus páginas. De lo único de que se precia en el alma es del amor, toda se emplea en amor puro de Dios” (CE, 27,6). “El solo deseo de Dios es engrandecer al alma y si de algo se sirve es de que el alma se engrandezca y como no hay otra cosa en que más se puede engrandecer que igualándola consigo, por eso solo se sirve de que le ame, porque la propiedad del amor es igualar al que ama con la cosa amada. (CE, 28,1)...

P. Román Llamas, ocd



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