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SAN JOSÉ EN EL DECRETO ETERNO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO POR SU VIRGINIDAD. (3 de 4)

Como dice un autor esclarecido entre los escritores de san José, monseñor Sinibaldi: “No solo el matrimonio de José con María sino también la virginidad de ambos tiene una relación directa e inmediata con la constitución del gran misterio de la Encarnación. La Madre del Verbo humanado debe ser virgen. La virginidad de María está, por tanto, ordenada a un fin altísimo, a la generación humana del Hijo de Dios. ¡Nada más bello, noble y divino! Mas la Virgen debe ser al mismo tiempo esposa. Esta es la conveniencia absoluta. Ahora bien, la virginidad de una esposa depende necesariamente del consentimiento del esposo; sin este consentimiento aquella no es legítima. Por consiguiente, si María según el consejo divino debe ser madre permanentemente virgen en el estado conyugal, no puede ser madre sin el consentimiento de su esposo, pues de este depende su virginidad” (La grandeza de san Giusepe.c 3.p.133-34).

 

P. Román Llamas, ocd





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