Ya dice el libro de la Sabiduría, refiriéndose
a la bajada de Dios a liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, que “un
profundo silencio lo envolvía todo, y en el preciso momento de la media noche,
tu palabra omnipotente se lanzó desde los cielos, de tu trono real, cual
invencible guerrero, en medio de la tierra destinada a la ruina” (Sap
18,14-15). Palabras que la liturgia de la Iglesia romana aplica al Nacimiento
de la Palabra de Dios en Belén de la Virgen María.
Así, interpretando los sueños de San José
traducidos al lenguaje actual, se trata de claras inspiraciones divinas que lo
guían –él se dejó guiar- en su actuar como Padre de Jesús y Esposo de
María, siempre a su servicio, los dos mejores tesoros que Dios confió a su
custodia; como dando a entender que San José se deja guiar sólo de Dios en
estas situaciones, porque cuando se duerme no se dan iniciativas
personales.
P.
Román Llamas. ocd

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