¿Por qué en sueños? Es una terminología clásica
en el AT que utiliza San Mateo. En sueños, de noche, en el silencio de la noche
son términos para expresar una comunicación de lo alto, de Dios. Elías va
camino del Horeb, huyendo de la impía reina Jezabel, y, cansado del camino, se
durmió y en sueños se le apareció el ángel del Señor y le dijo: Levántate y
come. Y comió de la torta cocida y bebió de la vasija del agua. Volvió a
acostarse y de nuevo el ángel: Levántate y come… (1Rey 19,5.7). Son clásicos
los sueños de José, el hijo de Jacob, el soñador (Gen 37,5-11).
Aunque Dios se comunicaba especialmente
por medio de los profetas (Deut 18,9-19), se servía también de otros medios
para revelarse. “Saúl consultó al Señor y el Señor no le respondió ni por los
sueños, ni mediante los Urim, ni por medio de los profetas” (1Sam 28,6). Y al
mismo profeta le habla por visiones y sueños. “Si hay un profeta entre
vosotros, yo, el Señor, me doy a conocer a él en visión, hablo a él en sueños”
(Núm. 12,6). “Dios –dice el libro de Job- habla en el sueño, en una visión
nocturna, cuando sobre los hombres cae un sueño profundo; cuando duerme en su
lecho, entonces se revela a las orejas de los hombres y pone el sello de sus
enseñanzas” (Job 33,15s).
En visión y sueños habló Dios a Abraham,
el padre de los creyentes (Gn15,1.12). Pero es en el ciclo de Jacob donde el
sueño como medio de comunicación de Dios adquiere una fuerza especial.
Profecía, visón y sueños son los bienes
que el Espíritu Santo, prometidos por Dios, traerá al mundo en los nuevos
tiempos mesiánicos. Así lo dice por el profeta Joél: “Yo derramaré mi espíritu
sobre cada uno: profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos
soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones” (Jl 3,1) Profecía que San
Pedro verá cumplida el día de Pentecostés (Act 2,17s).
Hablar Dios de noche, en sueños (2Sam
7,4.17) entra en el entramado de la historia de la salvación, ya que los sueños
referidos en la Sagrada Escritura, a diferencia de episodios análogos,
presentes en libros fuera de la Biblia, nunca se refieren al bien personal, al
interés privado de los beneficiarios, sino que se inscribe en la historia de la
salvación

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