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EL SUEÑO DE SAN JOSÉ ¿Por qué en sueños? (2 de 5)


¿Por qué en sueños? Es una terminología clásica en el AT que utiliza San Mateo. En sueños, de noche, en el silencio de la noche son términos para expresar una comunicación de lo alto, de Dios. Elías va camino del Horeb, huyendo de la impía reina Jezabel, y, cansado del camino, se durmió y en sueños se le apareció el ángel del Señor y le dijo: Levántate y come. Y comió de la torta cocida y bebió de la vasija del agua. Volvió a acostarse y de nuevo el ángel: Levántate y come… (1Rey 19,5.7). Son clásicos los sueños de José, el hijo de Jacob, el soñador (Gen 37,5-11).

Aunque Dios se comunicaba especialmente por medio de los profetas (Deut 18,9-19), se servía también de otros medios para revelarse. “Saúl consultó al Señor y el Señor no le respondió ni por los sueños, ni mediante los Urim, ni por medio de los profetas” (1Sam 28,6). Y al mismo profeta le habla por visiones y sueños. “Si hay un profeta entre vosotros, yo, el Señor, me doy a conocer a él en visión, hablo a él en sueños” (Núm. 12,6). “Dios –dice el libro de Job- habla en el sueño, en una visión nocturna, cuando sobre los hombres cae un sueño profundo; cuando duerme en su lecho, entonces se revela a las orejas de los hombres y pone el sello de sus enseñanzas” (Job 33,15s).

En visión y sueños habló Dios a Abraham, el padre de los creyentes (Gn15,1.12). Pero es en el ciclo de Jacob donde el sueño como medio de comunicación de Dios adquiere una fuerza especial.

Profecía, visón y sueños son los bienes que el Espíritu Santo, prometidos por Dios, traerá al mundo en los nuevos tiempos mesiánicos. Así lo dice por el profeta Joél: “Yo derramaré mi espíritu sobre cada uno: profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones” (Jl 3,1) Profecía que San Pedro verá cumplida el día de Pentecostés (Act 2,17s).

Hablar Dios de noche, en sueños (2Sam 7,4.17) entra en el entramado de la historia de la salvación, ya que los sueños referidos en la Sagrada Escritura, a diferencia de episodios análogos, presentes en libros fuera de la Biblia, nunca se refieren al bien personal, al interés privado de los beneficiarios, sino que se inscribe en la historia de la salvación    


                                                         P. Román Llamas. ocd


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