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Por qué no había sitio para ellos en la posada 6 de 8

 


        Según esta interpretación de las palabras: porque no había sitio para ellos en el mesón, San Lucas ha querido aludir y resaltar expresamente la delicadeza y exquisitez de espíritu y de alma de José y María. Sabedores del misterio que se realiza en el nacimiento del Mesías Salvador quieren conservarlo en toda su intimidad silenciosa. No quieren exponer a la mirada de gente extraña el momento maravilloso del parto de María. Es un momento trascendente, único para ellos y quieren vivirlo a solas con el Padre del cielo y el Espíritu Santo, autor de ese complejo mistérico. A solas y en celada.



 

         No quieren que nada ni nadie les entorpezca vivir ese instante de suma intimidad, de suma adoración, éxtasis de amor, al recién nacido. No quieren que nadie sea testigo, más que Dios, de las efusiones y desahogos de sus purísimos corazones para con el hijo recién nacido. Quieren vivir en espontaneidad sobrenatural y divina el nacimiento, tan esperado del Mesías salvador, del seno de María. Quieren vivir y beber en silencio lleno y profundo las aguas cristalinas y salvadoras del que nace de María como Fuente inacabable de aguas vivas de salvación

         ¿Egoísmo? ¿Orgullo? No. Necesidad y urgencia de dos personas bañadas de divinidad y llenas del Espíritu Santo que están estrechísimamente unidas por el amor humano y divino más alto y sublime que haya cabido en corazón humano, con el que aman al hijo que va a nacer de María.

P. Román Llamas, ocd

 


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