Según
esta interpretación de las palabras: porque no había sitio para ellos en el
mesón, San Lucas ha querido aludir y resaltar expresamente la delicadeza y
exquisitez de espíritu y de alma de José y María. Sabedores del misterio que se
realiza en el nacimiento del Mesías Salvador quieren conservarlo en toda su
intimidad silenciosa. No quieren exponer a la mirada de gente extraña el
momento maravilloso del parto de María. Es un momento trascendente, único para
ellos y quieren vivirlo a solas con el Padre del cielo y el Espíritu Santo, autor
de ese complejo mistérico. A solas y en celada.
No quieren que nada ni nadie les
entorpezca vivir ese instante de suma intimidad, de suma adoración, éxtasis de
amor, al recién nacido. No quieren que nadie sea testigo, más que Dios, de las efusiones
y desahogos de sus purísimos corazones para con el hijo recién nacido. Quieren
vivir en espontaneidad sobrenatural y divina el nacimiento, tan esperado del
Mesías salvador, del seno de María. Quieren vivir y beber en silencio lleno y
profundo las aguas cristalinas y salvadoras del que nace de María como Fuente
inacabable de aguas vivas de salvación
¿Egoísmo? ¿Orgullo? No. Necesidad y
urgencia de dos personas bañadas de divinidad y llenas del Espíritu Santo que
están estrechísimamente unidas por el amor humano y divino más alto y sublime
que haya cabido en corazón humano, con el que aman al hijo que va a nacer de
María.
P.
Román Llamas, ocd

Comentarios
Publicar un comentario