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Santa Teresa evangeliza a san José (9 DE 11)

En muchos libros suele haber un capítulo que destaca por algún motivo especial. Eso pasa con el capítulo VI de la Vida de santa Teresa, el libro de las misericordias de Dios para con ella, sobre san José y su devoción profunda a él...“Quisiera persuadir a todos que fuesen muy devotos de este glorioso Santo”.

P. Román Llamas, ocd.


La evangelización que santa Teresa nos presenta de san José y su devoción presenta varios aspectos Y comienzo por el de su propia vida, su propia experiencia josefina. Es la primera y más importante evangelización. Si detalla tan copiosamente  la bondad y el poder omnímodo de san José para con ella es para que a su ejemplo nos hagamos muy devotos de san José. ¿Por qué  y para qué nos dice que tomó por abogado y señor al glorioso san José y se encomendó mucho  a  él?  “Ví claro que así de esta necesidad, como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó con más bien que yo sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta  las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma, que a otros santos parece que les dio el Señor  gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre –siendo ayo- le podía mandar , así en el cielo hace cuanto le pide” (V 6,6). ¿Quién se puede resistir a este ejemplo maravilloso de devoción a san José que no se sienta movido a ser su devoto?

Y desde esta admirable experiencia josefina viene las llamadas explicitas a ser devotos del santo Patriarca, Y comienza con el ejemplo de las personas a las que ella ha evangelizado josefinamente, cuando ella en la Encarnación se había hecho propagandista de la devoción a san José.”Esto han visto otras algunas personas a quien yo decía se encomendasen a él, también por experiencia, y así muchas que le son devotas de nuevo, experimentando esta verdad” (V 6,6). A santa Teresa le pasa algo parecido a lo que les pasó a los apóstoles cuando tuvieron la experiencia de Jesús resucitado que no podían no hablar de lo que han visto y oído (Hech 4,20)

            Y con grito poderoso clama: “Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios, No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios que no la vea más aprovechada en la virtud, porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan” (V 6,7).


 “Si fuera persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso Santo a mí y a otras personas…Solo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción” (V 6,7)  
    
            ¡Qué lástima que no haya sido más larga en escribir más por menudo las mercedes que el Señor le hizo y a otras religiosas y personas! Aunque lo que nos dice en tan cortas palabras es muchísimo lo que predica, Madre Teresa sobre el glorioso san José.

            En especial personas de oración – sin duda esa llamada se dirige especialmente a las carmelitas y a los carmelitas descalzos, ya que “santa Teresa presenta la vida de oración como centro al que convergen y hontanar del que brotan todos los elementos constitutivos de nuestro carisma” ( Const.  de los hermanos carmelitas descalzos, c,4,n.3) – siempre le habían de ser aficionadas, que no sé como se puede pensar en la Reina de los ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias  san José por lo bien que le ayudó en ellos. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino (v 6,8). “La santa Madre tuvo a san José una devoción especial por su misión en el misterio de la salvación y por la protección que dispensó a la naciente Reforma, por eso nuestra Orden debe mirarle siempre como un maestro de la vida de oración y encomendarse  confiadamente a su patrocinio” (Decretos… V, n. 74, p. 57).

            Y sobre esta llamada a ser devotos de san José como maestro de oración basta, anteriormente lo hemos tratado ampliamente.
 P. Román Llamas, ocd.




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