Ir al contenido principal

EL ÚLTIMO ADVIENTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ (4 de 4)

La esperanza de ir al cielo, que se apoya en el amor de Dios que nunca falta, es una esperanza de gloria y ciertísima, esperanza del cielo tanto alcanza cuanto espera, y así, cuando oye las campanas de la Iglesia del salvador, pregunta: ¿a qué tañen? A maitines, le dicen ¡Gloria a Dios, que al cielo los iré a decir!

Los maitines que Juan de la Cruz va a cantar al cielo son los de nuestra Señora, ya que en ese día, en el que él iba a morir, se celebraba la liturgia de Santa María en sábado.

Esta nota de amor mariano no era algo improvisado sino culminación de una devoción vivida larga e intensamente. Al deseo del cielo le llevaba suavemente la devoción a María. Solía decir que "por pequeña que fuese la imagen de la Virgen nuestra Señora pintada, cuando la miraba, le causaba aquel amor, respeto y claridad en el alma, como si la viera en el cielo" (BMC 14,168).

San Juan de la Cruz muere el 14 de diciembre de 1591, en plena celebración del Adviento, que para él, aquel año, acabó anticipadamente, convirtiéndose, con la muerte que es el último nacimiento de Jesús en cada uno, en una Navidad definitiva. Vio colmadas su esperanza y su alegría de Navidad. Murió de amor.


P. Román Llamas, ocd

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL ÚLTIMO ADVIENTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ (3 de 4)

Crece su alegría y su esperanza a medida que avanza la enfermedad. Juan de la Cruz demuestra una esperanza y una alegría y una paz que admiran a todos, frailes y seglares. Hasta el Prior cambia de actitud para con él. La víspera de la Inmaculada se agravó y el médico dice que hay que advertirle que puede morir en cualquier momento. El P. Alonso de la Madre de Dios se lo notifica. ¿Qué me muero? dice, y, juntando las manos ante el pecho, exclama con rostro alegre:  Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi. In domum Domini ibimus.  Ese día la Virgen le revela que morirá en sábado, como sucedió. Pasado un rato, comenzamos los que estábamos allí a andar de prisa y como turbados, hojeando el breviario o manual para hacer la recomendación del ánima. Lo cual, visto por él, nos dijo con grande sosiego y paz: Déjenlo por amor de Dios y quiétense. Cuando van a rezarle la recomendación del alma, él agonizante, que espera tranquilo la muerte como una continuación de su vida de amor, pide ...

LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ EN EL SIGLO XIX (1 de 7)

  El siglo XIX en España es un siglo convulso política y socialmente, como lo es en otras naciones europeas. En él aparece el fenómeno del liberalismo en el Estado, en la Organización, en las instituciones, en la sociedad; representa el novus ordo que significa la ruptura con el ordo chritisnus , tal como se había entendido desde la edad media, en las estructuras sociales, políticas, familiares, eclesiásticas… consideradas por la mayoría de los cristianos y del clero como sacrales e intocables. Este enfrentamiento de dos concepciones del mundo llena la vida ideológica de España del siglo XIX. La Iglesia se ve sometida a mil modos de amenazas, acoso, hostigamiento y persecuciones solapadas que, en ocasiones estalla en abierta persecución: ruptura de las relaciones de gobierno con la Santa Sede, desamortización de los bienes eclesiásticos, exclaustración de los religiosos, quemas de conventos y matanza de frailes, expulsión de los jesuitas. A pesar de esas circunstancias ambientales ...

DECOR CARMELI= HERMOSURA DEL CARMELO

  La Orden del Carmen, los carmelitas celebramos la fiesta patronal el 16 de julio, nuestra Señora del Carmen, cuyo lema es Decor Carmeli= Hermosura del Carmelo. El Monte Carmelo, donde tiene su trono, es un Monte bellísimo. El profeta Isaías para cantar las bendiciones de Yahvé sobre Jerusalén se sirve de expresiones como estas:  “La gloria del Líbano le ha sido dada y el esplendor del Carmelo y de Sarón. Se verá la gloria de Yahvé y el esplendor de nuestro Dios”  (Is 35,1-2) Y al revés para dar a conocer el día de luto y de dolor:  “Languidece el Líbano, está ajado y mustio. Ha quedado el Sarón como estepa, y se va pelando el Basán y el Carmelo”  (Is 33,9)